domingo, 4 de abril de 2010

Las continuaciones


Siempre me pregunté si existiría película más estúpida y poco inteligente que “Meteorman”, primera mala experiencia frente a la pantalla. El tiempo, ese tirano dirá Borges, me demostró que en la vida puede aparecer lo impensable. Una película argentina venía a rebelar una incertidumbre: “Bañero III”, continuación poco esperada de aquellas películas de la década de los 80 que al menos sacaban una buena sonrisa, aparecía en los anaqueles de la idiotez, sin argumentos, llena de chabacanerías, de chistes fáciles que imagino no habrán necesitado de un gran guionista dado el facilismo de los diálogos y de la poca inteligencia en la estructura de la película.


Este tipo de película, apurada para recuperar lo gastado, con propagandas alentadoras que promueven la convocatoria, record de espectadores, anécdotas de momentos que pretenden ser únicos en la historia del cine argentino, en el que la risa por la risa es la columna que sostiene el film, se repite en esta continuación de la película de Doria en la que Antonio Gasalla haciendo de ese personaje que ha quedado en la memoria colectiva argentina, hacía gala de su humor que toma de la idiosincrasia argenta, lo bueno que podemos ser los argentinos y lo hijo de puta o corrupto (representación imaginaria sobre los argentinos que recorre el mundo).

Esta segunda parte ya de por sí no cuenta ni con el gran Doria (fallecido en 2009) ni con el personaje de Gasalla. Pero sí del resto de los personajes que conformaban la primera parte, transcurrido un tiempo, ya más viejos, en la actualidad, pero con las mismas mañas.

La película no tiene un hilo conductor, está plagada de errores, de baches, de insomnio narrativo, de poca novedad, de mucho micrófono asomándose, de personajes gastados…en fin, me parece un insulto al espectador, que paga su entrada para recibir un film hecho por un antecedente que sí funcionó en su época, y que por el sólo hecho de este antecedente pretende colarse.

Parece que en la Argentina (y no sólo aquí) vamos tener que ir acostumbrándonos a estos nuevos capítulos de películas ochentosas.

1 comentario:

Jime dijo...

Que buen post... la verdad era el post que esperaba, porque realmente coincido con vos en todo lo que decís.
Un desastre, una vergüenza argentina poner en la pantalla cosas así.
También es una falta de respeto a los actores (aunque al fin y al cabo ellos aceptaron el libreto)quienes tienen en muchos casos una larga trayectoria y un extenso curriculum done pueden verificarse excelentes películas.