jueves, 1 de abril de 2010

Cuando se dice lo que no se quiere decir


En este genial film del maestro Bergman se muestra como pocas veces una tensión en un tono reservado, taciturno, pero sí monumental, que deviene en asfixiante, silencioso, haciendo eco de su nombre en español, una tensión que crece paso a paso, cuadro a cuadro, como una perniciosa bestia que agazapada va de a poco mostrando sus fieros colmillos y su fiera faz, sin apuros, con una lentitud que duele como una espera.

En este trote pausado notamos una herida en el triangulo familiar que representa sus personajes, fundamentalmente en esa rara relación que hay entre las hermanas. Relación atravesada por una delicada insinuación, que deja entrever algo más que una mala historia familiar; que roza, tartamudea con el incesto y que provoca (y seguro provocó para la época) una cierta incomodidad intelectual, un cierto ruido malicioso.


Sin embargo esa insinuación, esa incomodidad no se manifiesta descontroladamente, al contrario, Bergman cuidadosamente nos cuenta una historia (¿se cuenta una historia?) sin apurarse mucho por llegar a desvelar los misterios que la abruman.
La insinuación es su fuerte, y explota estas líneas progresivamente, sin decir lo que no se quiere o puede decir.

Estas hemanas carecen de un Dios común que los guíe, de un padre que les haya enseñado el valor de la hermandad (temáticas rrecurrentes en este autor). Están perdidas en una ciudad desconocidas y su único enlace es un niño que recorre sin dirección los pasillos del hotel. El mayordomo, el amante, las fotos, las calles, sólo pertenecen a otro sistema, uno que no las deja incluirse, por eso se abandona la ciudad, por eso es mejor morirse en la cama.

El cuerpo para Bergman parece ser fundamental, lo muestra cansado, enfermo, excitado, transpirado, con planos y semi-desnudos que perturban, que desequilibran su linealidad.

El cuerpo no se ajusta a la idiosincrasia de los personajes, el cuerpo es otro. Nos cuenta otra historia, aparte, distinta a la que el personaje parece relatar. El cuerpo es la Verdad.

1 comentario:

Darilea dijo...

Me encanta el cine, pasaré por aqui a menudo para ver lo que nos recomiendas.
Un besito :-)