viernes, 11 de abril de 2014

Phil o Murray?



De un día para el otro me llevé todo el mal porque Murray no quería ver su sombra.
Y porque yo no veía mi propia sombra, sigo pisando el charco.
Aun sigo pisándolo (desde junio "que apareciste como horario") , porque me trae ese recuerdo que sabemos.. una y otra vez...

Acaso el tiempo me deparó no ser Phil y sí Murray?

Todo lo que nos queda es este resto de papel...

cuando apareció salpicaba espuelas...
supe que volvería a escribir por su posición técnica, por su mediática manera de decirme las cosas,
tuve agravios de muerte, de carácter máquina, de tumba,
venía con una élite de relámpagos a comprarme la vida, los estudios tácitos de mi sexo,
supe además que la quería desde el ombligo, que le hubiera hecho el amor como una mandarina,
como un ejército de labios dispuestos a reducir mi rabia,
el poco crédito que le doy al mundo,
mis dosis de alcohol extremas, ese niño que todos quieren matar.
la quise porque olía a agua mineral, la quise porque imperaba el territorio de mis pies.
y porque tenía un nido de dedos en sus colchones,
y la humedad le trepaba hasta sus círculos,
colgaban, bajaban, le hablaban marañas de pelotudeces que hubiera besado hasta rubricarme,
hasta que me cubran de cumbias mal cantadas, o de esos ideales de cajón, que es lo mismo.
...
...
...
si supieras
si supieras que tengo un calendario hecho con tu nombre, que dice tu nariz todos los días, que se repite de la misma manera que el boludo del kiosco con su broma de la bicicleta,
si supieras que te remedo con cada vaso (a veces sin hielo), si supieras que huelo tu dentadura,
que suspiro las veces de tu panza, que hubiera tenido mi panza, al menos...


bueno, ni el agravio... creo...


y si te confieso que el renglón de abajo dice tu confianza
¿ me creerías?

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